lunes, 21 de febrero de 2011

Una palabra

¿Quién diría que una palabra me uniría a ella?
Solo una palabra nos basto para compartir sonrisas
Seis letras que cada día nos unían más y más
Unos cuantos fragmentos del abecedario me hicieron perderme en sus ojos
Ella, aquella persona que con una sonrisa espanta a los cuervos que habitan en mi mente
Alumbra cada rincón de mi destino, es aquella persona que retira las piedras en mi camino.
¿Qué puedo decir de sus versos?, no he logrado huir de su impactante belleza
Cada verso me vigila cómo un águila a su presa
Cada letra y tilde me quema poco a poco con su poder, igual que un cigarrillo al ser quemado por la ardiente llama de un briquet.
Una palabra me basto, una palabra me condeno
Solo una palabra pronunció con sus labios, solo me basto oír aquel sonido armonioso
Es solo poesía, es solo eso y es la razón que me poseía.
Aquella fuerza mística con la que ha logrado plasmar su corazón
Aquel papel donde me ha dejado admirar sus más profundos sentimientos.
Solo una palabra le basto para darle un nuevo significado a mi concepción de belleza
Solo una palabra, solo eso fue necesario.

Luis Felipe Hernández Buitrago

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